Partito della Rifondazione Comunista
5° CONGRESO DEL PRC
Tesis alternativas al documento de la mayoria

PRC/V Congeso/Tesis/Tesis alternativas al documento de la mayoria

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TESI 14 (alternativa)
GLOBALIZACIÓN IMPERIALISTA, LUCHA POR LA PAZ Y DISOLUCIÓN DE LA OTAN
(sustitutiva de las tesis 14 y 15)

Estamos en favor de la disolución de la OTAN, instrumento de guerra y expansión imperialista, de condicionamiento de la autonomía de Italia y Europa por parte de Estados Unidos. Estamos en favor del alejamiento de todas las bases militares extranjeras, de todas las armas nucleares desplazadas en Italia. Estamos en favor de la ratificación de los acuerdos de Kyoto sobre el medioambiente, en favor de la defensa de tratado Abm del 1972 que prohíbe cualquier hipótesis de escudo espacial; en favor de tratados vinculantes y verificables contra la militarización del espacio, que prohíban nuevos tests nucleares y destierren todas las armas de exterminio: atómicas, químicas y bacteriológicas, que son como una pesadilla para el futuro de la humanidad.
En nombre de "la lucha contra el terrorismo internacional", EE.UU. -que, por eso, se opone a los tratados sobre el desarme- está actuando una línea de supremacía militar global para ganar la competición para la hegemonía en el siglo XXI. Los teatros de guerra de la última década (Iraq, en el corazón de Oriente medio; los Balcanes y Afganistán, en el corazón de Eurasia) involucran regiones en las cuales se encuentran las más grandes reservas energéticas del planeta (petróleo y gas natural) y los oleoductos y gasoductos que los transportan. Su control asegura posiciones dominantes en la economía mundial.
En 1945 EE.UU. representaba el 50% de la economía mundial (PIB), hoy el 25%, igual que la Unión Europea. Japón representa el 11%. Según la OCDE, en dos décadas las tres mayores entidades del mundo capitalista- y particularmente Estados Unidos- verían demediadas sus respectivas cuotas, en favor de nuevas potencias regionales emergentes (Brasil, Indonesia, Rusia, China, India, mundo árabe...). La perspectiva de un mundo cada vez multipolar induce a la parte más agresiva de la administración de EE.UU. a contrarrestar la posible perdida de la primacía económica consiguiendo una aplastante superioridad militar sobre el resto del mundo, con la guerra, si es necesario. Ha sido primero Estados Unidos que ha querido la guerra en Irán, en Serbia, en Afganistán. Los demás países de la OTAN (y Japón), cuando han tomado parte hasta militarmente, lo han hecho concientemente, para no quedarse excluidos de la repartición de las zonas de influencia que cada guerra conlleva. Como demuestran también los contrastes conexos a la formación del nuevo gobierno de Kabul, no existe una "coalición internacional" con bases estratégicas y duraderas entre Estados Unidos, Europa, Japón, Rusia, China, India, Pakistán, países árabes (realidades demasiado diferentes entre sí con respecto a estructura social, perfil político e intereses geo-estratégicos). En cambio hay intereses de realpolitik, fondados sobre conveniencias recíprocas y coyunturales, que no prefiguran ninguna "directiva mundial" unificada.
No existe ni un mundo ni un "capitalismo global" compacto y homogéneo, carente de contradicciones entre los grandes capitalismos e imperialismos nacionales o regionales, y entre los respectivos Estados nacionales o grupos de Estados (Unión europea) que sostienen sus intereses en la competición global. Los capitales de comando de las primeras 200 sociedades multinacionales que condicionan la economía y las finanzas mundiales, aun teniendo filiales en todos los continentes, se pueden un gran parte reconducir a este o aquel grupo nacional, sólidamente enlazadas con el poder político del propio estado (como es el caso de la Fiat en Italia, de la Toyota en Japón, de la General Motors en EE.UU., de la Volkswagen en Germania). Esto explica también la competición entre dólar, marco y yen; los fuertes contrastes que continuamente se reproponen a las cumbres del Omc, que han hecho fracasar la de Seattle y puesto en crisis la última en Doha; los recurrentes contrastes entre EE.UU. y Ue (y en la Unión Europea), con respecto a la defensa militar, a Echelon, al perfil político-institucional de la Unión y su ampliación hacia el Este, a las relaciones con Israel, el mundo árabe, los Balcanes o África austral, donde las guerras de intercesión han causado en los últimos años tres millones de muertos sólo en el Congo. La crisis recesiva acentúa la competición por la hegemonía.
Globalización capitalista, imperialismo y competición global son caras de la misma moneda, no categorías interpretativas entre sí incompatibles. Es necesaria una actualización del análisis del imperialismo contemporáneo, que tome en cuenta las modificaciones de los procesos de acumulación. Pero no significa el abandono de esta categoría interpretativa, que sigue siendo parte esencial del análisis teórico-político de las fuerzas comunistas y revolucionarias del mundo entero (de Cuba a las Farc colombianas, de los comunistas del Sudáfrica a aquellos indianos y palestinos, que viven cotidianamente y brutalmente en su piel la realidad del imperialismo). También el capitalismo de los tiempos de Marx era muy diferente del actual, pero seguimos definiéndolo así porque de aquél mantiene los fundamentos "sistémicos", a partir del conflicto irreductible entre capital y trabajo.
Así Lenin indicaba los "cinco principales rasgos" del imperialismo: la concentración de la producción y del capital en grandes monopolios, convertidos hoy en enormes conjuntos multinacionales; la fusión de capital bancario y capital industrial -el capital financiero- y la formación de una oligarquía de las grandes finanzas (cuyas características de hoy, que se han acentuado, se encuentran bien descritas en la tesis 5); el creciente nivel de la exportación de capitales con respecto a la exportación de mercancías; el surgimiento de asociaciones internacionales de capitalistas que se reparten el mundo y la consecuente competición entre las mayores potencias capitalistas para la distribución de las zonas de influencia, que hoy están a la vista de todos. El análisis de los rasgos más nuevos del imperialismo de nuestros días es tarea imprescindible de una investigación abierta que no pretenda alcanzar apresuradamente definiciones conclusivas.
La competición entre países capitalistas -que no siempre y no necesariamente produce guerras mundiales (sobre todo cuando, como hoy, el exceso de poder militar de uno de ellos es demasiado)- tiene sus momentos de concertación y coordinación (Fmi, Banco mundial, Omc, G7-G8), que tienden a la preservación de los intereses globales del sistema, a la mediación de sus conflictos internos, tratando de impedir su ruinosa caída. Sin embargo, estos organismos están dominados por los mayores Estados capitalistas del mundo, ya no por un anónimo "capital global". Y cuando estallan las guerras, son estos Estados que las conducen, a solas o en coalición con otros. El punto es que no todos los Estados son iguales: mientras las mayores potencias imperialistas, comenzando por UUEE, ven un fortalecimiento de su función política y militar en la competición mundial (también a través del control de gobiernos "amigos" y subalternos), la gran mayoría de los Estados nacionales pequeños y medianos sufre una crisis profunda, ve una creciente reducción de papeles y de soberanía efectiva en un mundo cada vez más dominado por el imperialismo.
El peligro de una guerra global en el siglo XXI (evocado también por el Papa), de cuya posibilidad hablan abiertamente unos de los dirigentes más extremistas de la administración Bush, y de una ampliación de la guerra en curso más allá de los confines de Afganistán, replantea el imperativo ya no postergable de la construcción de un nuevo movimiento mundial por la paz, que incluya a fuerzas políticas y sociales, sindicales y religiosas, pueblos y gobiernos de cada continente. Un movimiento cuya fuerza propulsora sea el nuevo movimiento "no global", que asuma la lucha contra la guerra como eje de su propia identidad y unidad y fortalezca su vínculo con el movimiento obrero. Capaz de integrar y conectar las aspiraciones convergentes de los "pueblos de Seattle" y de Puerto Alegre con aquellas de los "pueblos de Durban".
Hay aquí una tarea primaria para los comunistas, para todas las fuerzas revolucionarias, antagonistas y antiimperialistas del mundo, que -en el respeto de la diversidad y de la autonomía de cada cual- deben fortalecer solidaridad y compromiso común, superando restricciones nacionales e intentos artificiosos de división, frente a graves amenazas a la paz y a fundamentales libertades democráticas, sabiendo que la lucha contra la guerra impone la edificación de un despliegue mundial el más amplio posible, que sepa concentrar las fuerzas contra los sectores más agresivos del imperialismo, sobre todo norteamericano, que apuntan a lo peor. Cuando vemos que, en nombre de la lucha contra el terrorismo, comienzan a operar en Estados Unidos tribunales especiales, no vinculados al respeto de la Constitución, donde se empieza a distinguir entre derechos de los ciudadanos norteamericanos y aquellos de los inmigrantes (en su mayoría negros), se impone una reflexión sobre el vínculo perverso de autoritarismo político, racismo e impulso a la guerra, que esta nueva fase del desarrollo imperialista puede gestar en el siglo XXI que nos espera.
GRASSI, PEGOLO, BRACCI TORSI, CAPPELLONI, SACCHI, CASATI BRUNO, FAVARO, GHIGLIONE, GUAGLIARDI,MANGIANTI, SORINI, VALENTINI, ABBA', BANDINELLI, BELISARIO, BURGIO, CANCIANI, CANONICO, CAPACCI, CIMASCHI, COLOMBINI, CORRENTE, CRISTIANO, DE PAOLI, GAMBUTI, GIANNINI, GIAVAZZI, KIWAN, LEONI, LICHERI, LONGO, LUCINI, MACRI', MARCHIONI, MASELLA, MONTECCHIANI, MORO, MULAS, NOVARI, OKROGLIC, ORTU, PACE, PATELLI, PETRUCCI, PINTUS, PUCCI ALDO, RICCIONI, SCONCIAFORNI, SIMINI, SOBRINO, STERI, TEDDE, TORRESAN, VALLEISE, VERZEGNASSI.

TESIS 30 (alternativa) - EL FRACASO ESTRATÉGICO DEL
CENTROIZQUIERDA Y DE LOS DS
La derrota electoral del centroizquierda, en la primavera del 2001, ha sido en primera instancia una derrota en propio. Es decir, no ha sido determinada por el crecimiento de consensos del centroderecha, sino por la recuperación fallida de una parte consistente de su propio electorado, desilusionado por el quinquenio de gobierno del Ulivo. Un resultado crítico no sólo nacional: el centroizquierda "mundial", desde Clinton a Blair, ha fracasado en su principal apuesta, la de realizar un neoreformismo de tipo liberalista, aunque gradual y moderado. En Italia, este fracaso ha asumido los rasgos de elecciones económicas, sociales e institucionales que se pueden distinguir de las del centroderecha nada más bajo el aspecto cuantitativo: en particular ha predominado la lógica de las privatizaciones, de las liberalizaciones, del progresivo deterioro del papel de redistribución del Estado, de la posición subalterna a los grandes potentados económicos. El Ulivo se ha monstrado alternativo al centroderecha sólo en el plan de unos valores de civilización, sin que de esos hayan conseguido por lo demás políticas que lo hayan verdaderamente caracterizado.
En este contexto, sobresale la crisis de los Demócratas de izquierda, que el reciente congreso de Pesaro no ha resuelto, sino más bien empeorado: ya que, análogamente a lo que acontece en el sindicato, no se trata de dificultades ocasionales, sino de un desconcierto y una desorientación de fondo. Sin embargo hay que considerar con atención las distintas expresiones de la izquierda Ds, aparte de aquéllas de la coalición verde, cuando se sustraigan a una deriva neoliberalista y hallen las istancias de lucha contra el liberalismo y contra la guerra.
En general, los grupos dirigentes de la izquierda moderada aparecen no sólo incapaces de salir de la jaula de la alianza de centroizquierda e iniciar una revisión crítica de su propio horizonte liberal y liberalista, sino en concreto prisioneros de un impulso continuo hacia el centro y la reubicación neocentrista del Ulivo. La crisis de identidad y fisionomía de los Ds, que aflige al partido ya desde hace más de una década -desde el viraje de Bologna y la disolución del Pci- se va disolviendo casi por completo en una dirección liberal y centrista.
La elección de sostener la guerra global de Bush es la prueba más clara y angustiosa de esto. La deriva neo-atlántica, ya desde tiempo presente en los DS, con esta elección se transforma en línea política.
En este marco bastante preocupante, hay que evaluar con interés y atención la posición de la izquierda de los Ds, emergida incluso en el congreso de Pesaro, que, aunque interna a una posición reformista, ha manifestado la propensión a no concentrarse en el centro, en busca de elecciones políticas más radicales con respecto al liberalismo dominante y manifestando un interés positivo hacia las instancias planteadas por el movimiento antiglobalización.
Es una señal que no debe ser enfatizada pero tampoco subvalorada dentro de nuestra general propensión a consolidar también en la esfera política como en la social cada relación posible, útil para desarrollar la lucha contra el liberalismo, contra la guerra, contra los efectos devastadores de la globalización.
CONFALONIERI, FERRARI, BORDO, BOZZI, Giovanna CASATI, COLZANI, MARAGLINO, PRANDINI, SCIANCATI, BANDINELLI


TESIS 37 - (alternativa) NUESTRA PERSPECTIVA
La edificación, como objetivo estratégico de fase, de una izquierda alternativa se vincula como pasaje a la perspectiva de una alternativa de gobierno, salida de un percurso político y de la creación de una coalición social capaz de derrotar al bloque de las derechas.
En este marco la perspectiva de la izquierda plural, es decir la concreta activación de un campo más amplio del descrito hasta aquí y la implicación en éste de sectores consistentes de la izquierda moderada y reformista, aunque siga siendo irrenunciable a fin de la construcción de una alternativa de gobierno, aparece un camino hecho más difícil y atormentado por las elecciones de la mayoría de los Ds y del Ulivo de tomar partido por la guerra y el ingreso directo de nuestro país en el conflicto; a esto se suma una creciente insensibildad hacia las cuestiones sociales y la subordinación cultural y política a los paradigmas del liberalismo.
Por todas estas razones debemos saber articular nuestra propuesta política, encontrar las formas para llevarla al terreno, para nosotros estratégico y decisivo, de la sociedad y de los movimientos, donde debemos mover con decisión el eje de nuestra inciativa para una salida plural y desde abajo de la crisis de la izquierda. Al mismo tiempo debemos practicar nuestra propuesta en las instituciones y en el sistema de las relaciones políticas en cada nivel.
Por eso debemos saber conducir directamente controversias territoriales, sobre la base de una articulación de objetivos que ninguna plataforma, por perfecta que sea, puede por sí sola resolver, pero por la cual esta última debe ser continuamente enriquecida.
Debemos entender y practicar nuestra presencia en los Entes Locales tanto como construcción de elementos de contratendecia con respecto al cuadro político nacional -en las modalidades de gobierno y en las relaciones y alianzas políticas- así como capacidad de hacer avanzar de manera concreta los objetivos y las reivindicaciones que parten de la individuación de las necesidades populares; tanto para mantener abierto y vivo el diálogo entre los movimientos y los órganos de gobierno local, como para avanzar nuevas experiencias que permitan poner en práctica una ecrucijada entre democracia directa y delegada, y por lo tanto empezar desde abajo un proceso de re-democratización de nuestra sociedad sobre nuevas bases. La institución del "balance participado" que nos llega de la experiencia de la municipalidad de Puerto Alegre, representa en este marco una experiencia valiosa y paradigmática que hay que generalizar y aplicar a nuestras condiciones.
CONFALONIERI, FERRARI, BORDO, BOZZI, Giovanna CASATI, MARAGLINO, COLZANI, SCIANCATI, BANDINELLI


TESIS 38 - (alternativa) UN NUEVO MOVIMIENTO OBRERO Y DE TRABAJADORES
Desde el punto de vista social nuestra acción se dirige en primer lugar a todos los sujetos sociales víctimas de un estado de explotación y enajenación. Como hemos visto, la revolución capitalista restauradora de estos años ha causado un trastorno en la morfología de las clases subalternas y en particular un proceso de ampliación y fragmentación del trabajo diferentemente subordinado.
De hecho, por un lado las figuras sociales han perdido contornos netos -se piense en la multiplicación o en la fragmentación de las posiciones contractuales, por el otro lado asistimos a una subsunción directa en el proceso de valorización del capital de figuras, o de actividad arriba de las mismas personas, que un tiempo se colocaban en el campo de la reproducción de la fuerza de trabajo, es decir afuera del trabajo productivo entendido en un sentido estricto. No se trata de femómenos absolutamente nuevos, como no es una invención de ahora el debate sobre los confines que separan el trabajo productivo del improductivo, el material del intelectual, pero es indudable que estos fenómenos hoy se han ampliado mucho más con respecto al pasado. El trabajo, que siempre ha sido abstracto desde el punto de vista del capital, hoy asume una forma que concretamente se acerca a este rasgo suyo.
Junto con el enorme crecimiento de la precarización laboral, aumenta el desempleo de masas que se ha más que duplicado con respecto a los años 70's. Se manifiesta un proceso de crisis en la extensión de la relación de trabajo asalariado, en el sentido que muchas actividades están, bajo todos los aspectos, al servicio directo del capital -y por lo tanto el trabajo no sólo no termina, sino que se extiende- aunque no se reconozcan económica y socialmente como tales. Este fenómeno confirma en sí una carga potencialmente revolucionaria, ya que indica la irreductibilidad de fondo del trabajo vivo a ser integralmente sometido al capital. La contradicción capital-trabajo es por lo tanto cada vez más aguda y generalizada en la sociedad, pero los sujetos que involucra en la vertiente del trabajo, y sobre los cuales se articula, son múltiples y divididos. Por consecuencia, la individuación de los referentes sociales en la construcción de la alternativa no se puede entregar a los paradigmas del pasado, ni se puede concebir la coalición social de la alternativa como una simple reedición de los clásicos conceptos de bloque social, según los cuales había que unir clases superiores o las clases que habían perdido su papel central a causa de la plena llegada del capitalismo industrial alrededor de la clase revolucionaria por excelencia, que constituía el motor humano del proceso productivo. El problema principal es hoy recomponer el conjunto de los sujetos víctimas de la explotación y la enajenación, que son divididos y contrapuestos por la restructuración capitalista, en un nuevo movimiento obrero.y por esta vía poder también replantear una nueva concepción del bloque social, capaz de recojer y dirigirse al conjunto de las figuras laborales explotadas y enajenadas, a las clases intermedias, a los pobres, a los excluidos. Las recientes experiencias de lucha que ven juntos a los obreros mecánicos con el nuevo movimiento no-global, también gracias a un común rasgo generacional, indican que este objetivo es no sólo necesario, sino posible.
En eso pueden tener más importancia las figuras sociales que ocupan los puestos decisivos de la producción de plusvalía adentro del proceso de acumulación capitalista, pero su individuación sigue siendo una tarea, no sólo un punto de partida. Por estas razones la individuación de los referentes sociales de nuestra acción política empieza por el trabajo de encuesta: porque sólo a través de éste es posible conocer las condiciones y las necesidades de estas figuras sociales y establecer con ellas una relación dinámica que ya de por sí constituye una práctica política y no sólo cognoscitiva.
CONFALONIERI, FERRARI, BORDO, BOZZI, Giovanna CASATI, COLZANI, MARAGLINO, SCIANCATI, BANDINELLI


TESIS 39- (alternativa) IMPORTANCIA DEL MOVIMIENTO OBRERO Y DEL CONFLICTO SOCIAL
La irrupción en la escena mundial del "pueblo de Seattle" ha encontrado preparada Refundación comunista: tanto por la estructura analítica de la cual el partido se había ya desde tiempo dotado (sobre la revolución capitalista, los nuevos procesos globales y sus señales de crisis), como por su capacidad de ser, con la propia subjetividad, parte integrante del movimiento, contra cada antigua tentación de conciencia externa. Gracias también a la práctica política de los Jóvenes Comunistas, el papel del Prc al interno del Genoa Social Forum ha sido evidente e importante, precisamente por no haber sido determinado por pretensiones hegemónicas.
En esta fase en la cual el movimiento en varias ocasiones ha dado excelente prueba de sí mismo y de su capacidad de cabida y al mismo tiempo está enfrentando una laboriosa discusión sobre sus propias perspectivas y modalidades de organización, consideramos útil precisar nuestro rumbo. Al reconfirmar la elección estratégica de nuestra posición interna al movimiento, nuestro compromiso organizativo, político y cultural dirigido a su crecimiento, pensamos que los nudos prioritarios de esta fase sean:
1. EL CRECIMIENTO DEL MOVIMIENTO, entendido como su capacidad de perduración, desarrollo, eficacia, más allá de los términos impuestos por el adversario, constituye el objetivo central. Por esto no hay un problema de salida política del movimiento separable de su crecimiento y su desarrollo, con la conciencia de que los movimientos de masas no tienen necesariamente un curso lineal, ni a fortiori deben confrontarse con citas institucionales: en suma, en la elección autónoma de los tiempos y los ritmos de la lucha, se ejerce hasta el fondo la soberanía.
2. LA UNIDAD DEL MOVIMIENTO, tan rico de articulaciones internas, tan variado en sus almas y sus opciones generales, es de todos modos un bien precioso por proteger en términos reales, políticos y no "electoralistas". Un reto no simple, que no podrá desarrollarse sólo sobre bases subjetivistas o voluntaristas: las tendencias a la división, o tal vez a la descomposición y/o autonomización de sus componentes individuales, son fuertes y fundadas en el pluralismo de las subjetividades que forman al "pueblo no-global". La construcción -no apresurada y consensual- de un perfil de planeación alto, unido a un profundo respeto de las diferencias presentes en el movimiento, a la capacidad de hacer vivir objetivos reconocibles, al ampliamento continuo del movimiento más allá de sus confines, es un compromiso que proponemos, al mismo tiempo, a nosotros y a los sujetos activos de la protesta.
3. LA CONSTRUCCIÓN DE LOS SOCIAL FORUM de ciudades, pueblos, barrios es igualmente un medio indispensable para este crecimiento. Hay que desarrollarlos y potenciarlos con la atención a no transformarlos, en los hechos, en intergrupos, sino en sedes reales de agregación y propuesta, capaces cada vez de involucrar a sujetos y subjetividades hasta ahora excluidos -o autoexcluidos- de la política. Aquí se ubica aquel trabajo de unificación entre figuras sociales diferentes -entre los trabajadores y los jóvenes, antes de todo, entre los trabajadores garantizados y los no garantizados, entre los obreros y los estudiantes, los "nativos" y los migrantes- del cual el movimiento no puede prescindir. Se trata, precisamente, de un nivel de unidad, de interlocución directa, de confrontación cercana que debe ocurrir dentro de las subjetividades y las necesidades, y también con relación a eventos concretos, como controversias de zona, de territorio, de medio ambiente, que construyan poco a poco una conflictividad general y articulada.
4. LA AMPLIACIÓN DE LA PRÁCTICA DE LA DESOBEDIENCIA CIVIL Y SOCIAL. No se trata sólo de una metodología, sino de un contenido: la capacidad de reelaborar y trasladar la violación de las zonas prohibidas por los grandes summit del poder hasta poner en discusión las infinitas "zonas rojas" que constituyen la vida cotidiana y la esfera de la vida civil. La capacidad de llevar a cabo prácticas de desobediencia civil, desde las huelgas al revés de los desempleados hasta la valorización social de los espacios urbanos abandonados, a la objeción fiscal a los gastos militares, es uno de los detonantes del arraigo social y territorial del movimiento y para el progreso del mismo. Hay que quitar la "práctica del objetivo" de la dimensión estética del "gesto ejemplar" para volverla a entregar a la práctica colectiva de un camino de lucha que entrelaza reivindicación y autogestión.
5. LA NOVIOLENCIA, práctica de lucha no destructiva y, al mismo tiempo, desobediencia a leyes injustas, es la metodología por un lado más en sintonía con el alma más profunda del movimiento y por el otro más eficaz para combatir un poder que se presenta como fuertemente caracterizado por su cara represiva y que aspira a transformar la cuestión social en cuestión de orden público. No hay que entenderla como negación del conflicto, y menos de la fuerza, al contrario como otra gestión, más alta, del mismo conflicto: de hecho, para ser eficaz esta elección requiere una organización más o menos fuerte y amplia. Es parte integrante de aquella reforma de la política -que atañe a los partidos como a los movimientos- que implica el rechazo de cada militarización de su propio actuar y que asume la coherencia entre fines y medios como dato de identidad. En este sentido, en la época de la globalización neoliberalista, la práctica desobediente de la noviolencia es, a decir verdad, obediencia a los valores más radicales de la democracia, la fraternidad, en conclusión, de la humanidad.
IMPORTANCIA DEL MOVIMIENTO OBRERO Y DEL CONFLICTO SOCIAL
La reactivación del conflicto obrero (y en general de la iniciativa de lucha de los trabajadores) constituye la otra gran novedad de la fase que se ha abierto, junto con el surgimiento del movimiento pacifista y no global. De esto hay como testimonios la huelga y las grandes manifestaciones de los obreros mecánicos del 6 de julio y del 16 de noviembre, aquellas de la esculea y del público empleo, la compacta suspensión del trabajo con los desfiles internos a la Fiat y en general la movilizaciones que se están dando en contra del art. 18 del Estatuto de los trabajadores, en contra de la destructuración de las reglas del mercado laboral y del estado social, caracterizada por una asfixiante práctica de la concertación.
El conflicto regresa e involucra no sólo a unas realidades donde las capacidades de lucha se habían disminuido, sino que involucra a una joven generación de trabajadores que por primera vez se asoma a la escena política y ve participes a unas franjas relevantes de trabajadores en una situación laboral precaria que demuestran su disponibilidad a luchar aunque en presencia de chantajes derivantes de una relación laboral cada vez más fragmentada. En fin, resulta evidente que un tal conflicto trascende la inmediatez de la condición laboral asumiendo un carácter más general.
No Sólo. La reactivación de un conflicto de clases en nuestro País crea las premisas para la construcción de un frente social amplio. Desde este punto de vista, un objetivo fundamental está representado por la fusión entre mundo laboral y movimiento no global. Esta fusión hasta hoy se ha dado todavía demasiado espóradicamente, a partir de Genova, con la participación determinante de la FIOM además del Sindicato extraconfederal. Sin embargo, no cabe duda que en la perspectiva de la construcción de una formación social capaz de apoyar una plataforma de oposición, todavía mucho queda por hacer. Y no sólo porque hay que involucrar extensamente al mismo mundo laboral, sino porque es necesario que surjan propuestas programáticas aglutinantes y que tal unificación se exprese en el terreno de la lucha y la movilización común.
A nivel general, estas dinámicas enseñan que en la actual fase de la globalización capitalista permanece y hasta se potencia, en todo su objetivo y visible potencial detonante, la contradicción capital-trabajo: de las grandes empresas se extiende a las realidades productivas menores tocando las franjas de trabajo fragmentado, delocalizado, hecho precario por los nuevos patrones de la organización productiva, creando las premisas para un proceso de reunificación en torno a comunes intereses de clases. Las diversas subjetividades, los diversos lugares de trabajo subordenado: aquí todavía encontramos el principal motor del conflicto. La complejidad de las articulaciones sociales, unificadas por el común interes de derrotar la explotación de la cual son víctimas, no hace desaparecer, sino, al contrario, confirma el carácter dominante de las contradicciones de clases. Por lo tanto, no es verdad la tesis según la cual el "post-fordismo" habría hecho desaparecer el trabajo asalariado y los mismos lugares físicos en los cuales se desarrolla, disolviendolos en miles de ramificaciones imposibles de aferrar. Además, también en nuestro país, siguen siendo numerosos los grandes asentamientos laborales, con una presencia de centenares y a veces de millares de trabajadoras y trabajadores.
Asumir la importancia central de la clase obrera y de la contradicción capital-trabajo no implica subvalorar las profundas mutaciones de la sociedad, de los procesos productivos y de la composición de clases. Objetivo prioritario del movimiento obrero y de los comunistas sigue siendo hasta hoy la reunificación y la organización en términos de subjetividad política de las diversas articulaciones del proletariado insertado en el mundo del trabajo (del asalariado clásico al post-asalariado, del trabajo subordinado tradicional al autónomo "heterodirigido", del trabajo precario a las áreas de trabajo "átipico" y sumergido), en tanto subyacen a una común condición de subordinación.
El partido es llamado a un fuerte compromiso en apoyo a las instancias expresadas por el mundo del trabajo. Se necesita retomar con paciencia los hilos que empezamos a tejer en Treviso, actualizando los ejes de fondo que han guiado los trabajos de esa conferencia, empezando por aquella inderogable exigencia de volver a dar voz a los trabajadores por medio de la aprobación de una ley que por fin sancione criterios democráticos de representación en los lugares de trabajo. Se necesita apoyar, adentro y afuera de las instituciones, las controversias en defensa de los puestos laborales hoy amenazados: replantear nuestras propuestas para el ajuste periódico y automático de las retribuciones y las pensiones con respecto a la inflación real; promover el encuentro entre trabajadores "típicos" y "atípicos", reclamando una nueva rigidez en las relaciones laborales y la extensión de los derechos garantizados por el "Estatuto de los trabajadores" a los trabajadores que están en una situación laboral precaria y a las empresas con menos de 15 dependientes; poner en agenda la adquisición de niveles normativos y contractuales ciertos y valorizar el rol de las Representaciones Sindicales Unitarias en cada lugar de trabajo, invertiendo en éstas recursos humanos. En esta perspectiva, el replanteamiento fuerte de la cuestión salarial y de la reducción de la jornada de trabajo constituyen terrenos objetivamente aglutinantes.
El compromiso para el crecimiento del movimiento de los trabajadores, para la realización de una coalición social más amplia, para la convergencia al interno de una común plataforma social constituyen objetivos fundamentales de la inciativa del partido. Sin este horizonte su mismo papel como sujeto político sería inadecuado a la complejidad de la fase. Además, sólo en esta perspectiva es seriamente posible plantearse el problema de la oposición contra el gobierno de las derechas. La naturaleza del ataque que de hecho el gobierno conduce involucrando elementos esenciales de la vida social, desde la agresión al estado social al ataque contra los derechos del mundo laboral, impone una respuesta de masas que se generalize y perdure en el tiempo pasando por la convocación de una movilización general.
Al mismo tiempo, la apertura de un proceso en contra tendencia en la izquierda moderada y en el sindicato se puede dar sólo si se entreteje con una fuerte movilización social. No hay duda, en efecto, que la dialéctica que se ha abierto en los Ds y su crisis de consenso (que involucra a miles de personas, en su mayoría trabajadores) pueden evolucionar y no retroceder sólo si de la sociedad llega una fuerte instancia de cambio. Análogamente, el crecimiento de una izquierda sindical y orientaciones de clases en la Cgil, que ha encontrado una respuesta importante en el congreso, y la afirmación de posiciones de clases en los sindicatos extraconfederales necesitan encontrar una respuesta en el relanzamiento de un movimiento amplio y articulado, capaz de configurar una perspectiva de cambio.
GRASSI, PEGOLO, BRACCI TORSI, CAPPELLONI, SACCHI, CASATI BRUNO, FAVARO, GHIGLIONE, GUAGLIARDI,MANGIANTI, SORINI, VALENTINI, VACCARGIU, ABBA', BANDINELLI, BELISARIO, BURGIO, CANCIANI, CANONICO, CAPACCI, CIMASCHI, COLOMBINI, CORRENTE, CRISTIANO, DE PAOLI, GAMBUTI, GIANNINI, GIAVAZZI, KIWAN, LEONI, LICHERI, LUCINI, MACRI', MARCHIONI, MARCONI, MASELLA, MELIS, MONTECCHIANI, MORO, MULAS, NOVARI, OKROGLIC, ORTU, PACE, PATELLI, PETRUCCI, PINTUS, PUCCI ALDO, RICCIONI, SCONCIAFORNI, SCREPANTI, SIMINI, SOBRINO, STERI, TEDDE, TORRESAN, VALLEISE, VERZEGNASSI


TESIS 51-52 - (alternativa) LOS COMUNISTAS Y SU HISTORIA
La definición de la identidad comunista no puede prescindir de la reflexión sobre la experiencia histórica del movimiento obrero durante los últimos ciento cincuenta años. Las tesis congresuales de un partido no son la sede más apropiada para un balance, aunque sumario, de esta experiencia, sobre todo porque estamos todavía demasiado cerca del fin de la Urss y los demás países del este europeo y "no sabemos todavía cuál será el efecto de larga duración de esos regímenes" (Hobsbawm). Sin embargo, aunque sobre tale cuestiones la historiografía esté todavía lejos de resultados definitivos, es indispensable individuar los principales criterios a los cuales nuestra reflexión histórica debería inspirarse.
No se trata de renegar aquella que, de todas formas, es nuestra historia, gloriosa o trágica que se quiera considerar. Hay que evitar simplificaciones defensivas o liquidatorias que, de por sí siempre impropias, serían grotescas con relación a un acontecimiento que marca una época entera de la historia del mundo y en la cual ha vivido -y en parte vive todavía- el anhelo a la libertad de miles de seres humanos. No pertenece a nosotros la tesis de quienes esbozan cuadros apocalípticos en los cuales el siglo XX ve el triunfo de una furia destructiva en la cual el nazismo y el comunismo se confunden terminando en una común barbarie.
Hay que mirar a la cara, sin reticencias, también los momentos más oscuros de nuestra experiencia: la ausencia de democracia difusa, las exasperaciones del dirigismo, las deformaciones burocráticas denunciadas por Lenin, los mismos crímenes que han manchado la historia del "socialismo real". A quien nos acosa evocando las violencias cometidas en nombre del comunismo, no contestamos disminuyendo el alcance de estas ni simplemente señalando las atroces devastaciones y los exterminios producidos por el capitalismo. Somos conscientes también del peso de nuestro pasado y aceptamos asumirnos la responsabilidad, tratando de aprender también de nuestros errores.
Al mismo tiempo remarcamos que la acción del movimiento obrero y las revoluciones victoriosas en nombre del comunismo han liberado de la servidumbre a enormes masas de pueblo, han impreso una formidable aceleración a los procesos de liberación del tercer mundo del colonialismo, han brindado un apoyo decisivo a las luchas obreras y antifascistas en el occidente capitalista obligando a las clases dominantes a significativos compromisos con el movimiento obrero. Para inmensas masas de proletarios el nacimiento de la Urss ha significado el fin del sometimiento y, por primera vez, el acceso a condiciones de vida avanzadas y a elevados niveles de educación y protección social. Además, es bueno recordar que difícilmente la segunda guerra mundial habría visto la derrota del Eje sin el sacrificio de veinte millones entre civiles y militares de la Armada roja.
El octubre bolchevique ha representado una ruptura notable que ha mostrado al mundo la madurez de la clase obrera como sujeto capaz de afirmar su propia autonomía histórico-política. Pero contraponer la revolución al caso político que de esa ha seguido -ver en las sociedades surgidas del Octubre sólo una traición de la revolución- sería una operación tan abstracta e ingenua como regresar a Marx poniendo a un lado la investigación teórica y el debate político que se han desarrollado a partir de sus indicaciones.
Marx ha elaborado las categorías fundamentales del análisis crítico del capitalismo y ha asentado las bases de una teoría revolucionaria que ha puesto al proletariado en condición de imponerse como sujeto político autónomo. Pero precisamente Marx siempre ha insistido sobre la necesidad de someter la teoría a continuas actualizaciones. Con el análisis de Lenin del colonialismo y del imperialismo la teoría revolucionaria se ha liberado de cualquier angostura del euro centrismo, ubicándose a nivel de la dimensión mundial del dominio capitalista. La reflexión de Gramsci, que ha asumido y reflexionado originalmente sobre la herencia teórica de Lenin, representa un mayor enriquecimiento, tanto por lo que atañe a la concepción del partido comunista como "intelectual colectivo", protagonista del proceso revolucionario y de la construcción del Estado obrero, como con relación al tema de la revolución en Occidente, concebida -a partir de una idea de la política como ámbito no separado del terreno social- como proceso de arraigo de la clase en la sociedad y progresiva consolidación de sus capacidades de dirección hegemónica.
No se trata de armar un cuerpo de dogmas, sino de valorizar herramientas teóricas para ir más allá, concentrando la atención sobre problemáticas cruciales, todavía no adecuadamente investigadas por la cultura marxista. Con respecto a esto, aparecen centrales las cuestiones planteadas por los movimientos feministas y medioambientalistas. Por un lado es necesario reflexionar sobre la estructura de los procesos de reproducción y los temas de la subjetividad, de la experiencia afectiva y de la mercantilización de las relaciones humanas. Por el otro, se impone la necesidad de asumir el concepto de "desarrollo sustentable", evitando hacer absolutos los valores del desarrollo económico y del crecimiento productivo.
En pocas palabras, no podemos referirnos a la experiencia del movimiento comunista como a un cúmulo de escombros. La historia de la humanidad se encontraría hoy en un estadio mucho más atrasado si las revoluciones socialistas no hubieran marcado amplias áreas del mundo.
También enteras generaciones de comunistas de nuestro país han brindado una gran contribución a la lucha por la emancipación del proletariado. El fin del Partido comunista italiano, que bajo muchos aspectos ha creado desconcierto, nos impone buscar las raíces de la mutación que ha decretado a lo largo de las últimas décadas la decadencia y, al final, la disolución. Hay que evaluar en toda su importancia las causas de esta mutación -que hacen inadmisible cualquier continuismo- para recibir severas lecciones. Pero esas no borran los méritos históricos del Pci, así como no impiden reconocer la contribución de miles de militantes comunistas y socialistas, hasta afuera de sus filas (por ejemplo en los movimientos de 1968-69 y de la nueva izquierda), a la lucha antifascista por la democracia y contra la explotación capitalista.
Estas compañeras y estos compañeros han escrito unas de las páginas más intensas de la guerra de España y de la Resistencia y han dado cuerpo a la lucha de liberación del nazi fascismo. A la capacidad de dirección política de Togliatti y del grupo dirigente del Pci en los años de la Resistencia y de la primera fase republicana -así como a las intuiciones de Eugenio Curiel en el tema de "democracia progresiva" y al empeño de grandes dirigentes socialistas, entre otros Lelio Basso y Rodolfo Morandi- los italianos deben una carta constitucional avanzada. En ella el marco de las libertades democráticas se vuelve instrumento de transformación de la sociedad existente y defensa posible de las conquistas sociales y políticas de masas; detonante para la igualdad efectiva de todos los ciudadanos y de su participación en el gobierno de la sociedad y de la economía. No se entendería la sucesiva historia italiana si se prescindiera de estas premisas, por las cuales Italia se ha vuelto un laboratorio del conflicto de clases por muchos aspectos único en Europa.
PESCE, GRASSI, PEGOLO, BRACCI TORSI, CAPPELLONI, SACCHI, CASATI BRUNO, CURZI, FAVARO, GHIGLIONE, GUAGLIARDI, MANGIANTI, SORINI, VALENTINI, ABBA', BANDINELLI, BELISARIO, BURGIO, CANCIANI, CANONICO, CAPACCI, CIMASCHI, COLOMBINI, CORRENTE, CRISTIANO, DE PAOLI, GAMBUTI, GIANNINI, GIAVAZZI, KIWAN, LEONI, LICHERI, LUCINI, MACRI', MARCHIONI, MASELLA, MORO, MULAS, NOVARI, OKROGLIC, ORTU, PACE, PATELLI, PETRUCCI, PINTUS, PUCCI ALDO, RICCIONI, SCONCIAFORNI, SIMINI, SOBRINO, STERI, TEDDE, TORRESAN, VALLEISE, VERZEGNASSI.

TESIS 56 - (alternativa) PARTIR DE LOS CIMIENTOS: POTENCIAR EL PARTIDO

Es tarea de los comunistas organizar a los sujetos sociales que, por su colocación objetiva en la producción capitalista y en las diversas formas opresivas y enajenantes en las cuales se expresa, son potencialmente portadores de un proyecto de sociedad alternativa al capitalismo: en primer lugar la clase obrera, los trabajadores subordinados (incluso en las formas "atípicas" del trabajo formalmente autónomo), los trabajadores que están en una situación laboral precaria y los desempleados, los movimientos feministas, pacifistas y medioambientalistas.
Nuestro partido se pone el objetivo de gran empeño de organizar un bloque social que represente la mayoría de las clases laborales y de los oprimidos. A tal fin es indispensable persistir en el trabajo de construcción de un partido comunista con bases de masas, arraigado en el territorio, presente en los lugares de trabajo y de estudio y en los barrios. Sobre la importancia de esta tarea habla claramente toda la historia de Refundación comunista. Sin un partido organizado en todo el territorio nacional, estructurado en comités regionales, federaciones, círculos (que son el eje vital de nuestra organización) no habríamos logrado superar las pruebas durísimas que hemos encontrado en estas primeras décadas de vida. Si las escisiones repetidas y destructoras, provocadas por la mayoría de los grupos parlamentarios y por amplios sectores del grupo dirigente central, no nos han destruido, esto se debe en larga medida a la capacidad de cabida de nuestras organizaciones de base, a las cuales se lo agradece todo el partido.
El vasto arraigo de Refundación comunista en el territorio y en los lugares del conflicto social es por lo tanto decisivo si queremos fortalecer nuestro proyecto político. No es inútil remarcarlo, porque se ha teorizado mucho en estos años, incluso en ambientes de izquierda, sobre los partidos como instrumentos inútiles y superados. Nada sería más falso. Toda la historia del movimiento obrero, incluso aquella de la disolución del Pci, enseña que los instrumentos más importantes para su lucha son la organización política y sindical, sin las cuales su poder contractual se nulifica. No es un caso que las clases dominantes puedan contar con medios potentes en cada campo y, particularmente, con partidos, fuertemente estructurados en el territorio, como Forza Italia y Alleanza Nazionale. Esto no nos lleva a ningún continuismo o conservadurismo organizativo: al contrario, precisamente la necesidad de fortalecer al partido pone la exigencia de profundas innovaciones y elecciones de auto reforma, en el marco de una reflexión política y teórica abierta sobre cuáles puedan y deban ser -en el contexto histórico actual y en la realidad de un país capitalista como Italia- las características de un partido comunista con bases e influencia de masas, con caracteres nuevos también con respecto a las experiencias más avanzadas del pasado.
Imprescindible debe ser el compromiso de todo el grupo dirigente sobre problemas esenciales como la construcción del partido en el territorio, la afiliación (que, correctamente entendida, es el opuesto de un ritual burocrático, sino ocasión de intensas relaciones políticas y humanas), la autofinanciación, el arraigo en los lugares de trabajo, la formación de los cuadros.
La disminución de los afiliados, que es un dato constante desde hace cuatro años, y el turnover, que sigue siendo muy elevado, constituyen un hecho político de primera importancia: a la base de este fenómeno está la extrema debilidad de muchos círculos, es decir precisamente de aquellas instancias que siguen siendo fundamentales para un partido que quiera ser fuertemente arraigado en la sociedad. De aquí la exigencia, de parte de todo el partido, del máximo cuidado y valorización de los grupos dirigentes de los mismos círculos y el empeño prioritario de involucrar más a los organismos de base en la elaboración de las decisiones políticas. De todo esto se necesita discutir con rigor, incluso con sesiones específicas del Comité político nacional y de la Dirección: no haberlo hecho en estos años denota una grave subestimación de tales problemas. Hay que invertir esta tendencia y, a tal fin, es necesario introducir unos cambios con respecto a la situación actual:

A) Como Refundación Comunista considera central la contradicción capital-trabajo, la presencia organizada en los lugares de la producción es decisiva a nivel estratégico y atañe a la naturaleza misma del partido, aparte de la eficacia de su iniciativa política y de lucha. No hay que olvidar que la "social democratización" del Pci y su mutación genética han avanzado al unísono con la perdida de una clara connotación de clases y con la progresiva desaparición de los trabajadores en producción de los organismos dirigentes. Por lo tanto, hace falta constituir un sector específico con la tarea de contribuir a la construcción de núcleos organizados en los lugares de trabajo, conexos con los círculos territoriales, y que por lo tanto sea dotado de recursos humanos y materiales relevantes, adecuados a las prioridades, así para favorecer el crecimiento de cuadros directivos, que sean expresión directa del mundo laboral.

B) Mientras que hay que evitar el cúmulo de cargos y roles directivos políticos e institucionales, hay que restituir "al campo", en la periferia una parte significativa del aparato central y del grupo dirigente nacional; también se debe volver a pensar en la ubicación de los departamentos nacionales y ubicarlos no sólo en Roma, sino también en otras realidades metropolitanas. A su vez, las Federaciones, partiendo del territorio, de los lugares de trabajo y de estudio, podrían descentralizar el trabajo político, agregando los círculos territoriales y de trabajo en coordinadoras de zonas sobre la base de proyectos de iniciativa social.
Se trata de una elección con fuertes implicaciones democráticas. Esta fortalece la relación continua entre centro y periferia; potencia el trabajo de arraigo social del partido, contribuye a agilizar y desburocratizar las funciones del aparato central (aparte de hacerlas menos costosas); transfiere instrumentos y recursos hacia el territorio; limita los riesgos -siempre presentes en la historia del movimiento obrero- de recrudecimiento autoritario de los grupos directivos y de formación de una clase político-institucional privilegiada y separada del cuerpo del partido, reduce los márgenes de personalismos y de búsqueda exasperada de carrera individual, hoy ampliamente difusos; contribuye a una selección de los cuadros que tenga en cuenta en medida adecuada, además de las competencias y las capacidades intelectuales, también las experiencias de lucha y organización en el campo. En este marco hay que promover el crecimiento de las compañeras con funciones de dirección global del partido en todos los niveles, tomando en cuenta las numerosas dificultades que ellas encuentran en la vida de partido y empeñándose para superar las efectivas condiciones de desigualdad.

C) Hay que proseguir con la política de adquisición de las sedes de propiedad del partido actuada en estos años, con el objetivo de dotar de una sede de propiedad por lo menos nuestras federaciones provinciales. De esta forma nuestras sedes pueden favorecer -más de lo que ya hacen- una práctica de apertura y diálogo con otras subjetividades de masas, volviéndose centros de agregación social y cultural.

D) El periódico "Liberazione" ha desarrollado y desarrolla un papel insustituible. Después de años de duro trabajo y difíciles intervenciones organizativas, gracias al empeño de una dirección acreditada de indiscutido prestigio profesional y a la contribución de todo el cuerpo de la redacción y poligráfico, se encuentra hoy en una condición de substancial paridad económica. Se necesita consolidar estos resultados. Ya no es tolerable la ausencia de un empeño sistemático, de parte de todos los grupos directivos en todos niveles, para un incremento de la difusión del periódico del partido. Al mismo tiempo, "Liberazione" -con una dirección política colegial expresión de todo el partido- debe desarrollar un papel equilibrado para que el partido esté informado correctamente, afuera de cualquier personalización, sobre el debate que se desarrolla en sus grupos directivos y para que el debate interno al cuerpo del partido pueda expresarse libremente, evitando posiciones unilaterales y forzamientos que serían un obstáculo a su pleno desarrollo. Sería útil también una mayor información sobre lo que hacen y piensan los comunistas y las fuerzas de izquierda en el mundo: una "globalización" de la información y de las reflexiones sobre los temas de común interés.

E) Las fiestas de "Liberazione" -más de 700 cada año- son entre las citas políticas más relevantes del partido. A través de las Fiestas hablamos a millones de personas; entre estas, muchas no son afiliadas y non nos votan. Por lo tanto se trata de eventos que no se pueden abandonar a sí mismos (desde años ya no existe un responsable nacional del sector): hay que construir un trabajo que nos permita transmitir mensajes comunes, racionalizar el uso de las estructuras de nuestra propiedad, dar a conocer y valorizar los resultados más evidentes evidenciados por el partido en el terreno político y económico. Sin olvidar nunca que una autofinanciación del partido, que no dependa mucho de la financiación pública y de nuestra presencia en las instituciones, es condición vital de nuestra autonomía.

F) Hay que potenciar el trabajo de formación. No se trata de organizar cursos de "adoctrinamiento", sino de considerar el crecimiento cultural y político de los cuadros un factor decisivo para la capacidad misma de los círculos de hacer política de forma inteligente y adecuada a los tiempos. Un conocimiento no dogmático de las obras de los dirigentes más importantes del movimiento comunista y socialista, y, además, una adecuada preparación al hacer política en la sociedad y en las instituciones pueden contribuir a formar críticamente los compañeros y las compañeras, a superar aproximaciones pragmáticas y electoralistas todavía demasiado difusas. El crecimiento cultural de los militantes -sobre todo de los más jóvenes- es para el partido un patrimonio de importancia primaria, sin el cual sería veleidosa aquella inversión en el futuro que informa y justifica nuestro común compromiso. Además la elevación del nivel teórico-político de todo el partido puede contribuir, mucho más de las exhortaciones, a potenciar su democracia interna ("la información es poder"); y a superar lógicas internas de pertenencia, vinculadas a menudo más a viejas experiencias y ubicaciones que no a una confrontación de mérito sobre las problemáticas del presente, que necesita al contrario de una dialéctica libre y no cristalizada.
Al interno de este proceso político y cultural de refundación de la hipótesis comunista se pone con extrema necesidad el nudo de la autoreforma del partido. Este problema se ha hecho todavía más urgente desde el cambio de fase política representado por el reemerger del conflicto social y por las nuevas tareas que de eso surgen.
El punto fijo de nuestra perspectiva es la construcción de un partido comunista de masas con la ambición de la refundación de un pensamiento y de una práctica comunista. Un partido que prefigure en su vida real y cotidiana aquella sociedad de "libres e iguales" a la cual aludimos cuando hablamos de comunismo. Un partido que sepa construir una crítica teórica y práctica de lo existente, una política no separada de los contenidos, una participación no delegada, una relación real con la sociedad capaz de suscitar movimientos y luchas por la transformación, de construir fuertes relaciones con y entre los sujetos hoy agredidos por la modernización y la globalización capitalista, de trabajar para la construcción de una amplia y articulada izquierda de alternativa.
Con respecto a este nuestro proyecto, desde el punto de vista de la filosofía y de la práctica organizativa, nuestro partido sufre, desde siempre, graves límites estructurales, que han sido, por otro lado, analizados ampliamente durante la conferencia de Chianciano. Pero, sobre todo, sufre una contradicción, que hasta ahora se ha monstrado insuperable, debida no sólo a dificultades objetivas sino también a nuestra incapacidad de engendrar en estos años un partido con características reales de masas: aquella contradicción entre una arquitectura derivada de la tradición del Pci y funcional a un partido capaz, entre otras cosas, de disponer de un alto número de funcionarios de tiempo completo, y la realidad del cuerpo político de Refundación comunista, hecho en medida preponderante de trabajo voluntario, militancia móvil, colaboración ocasional. En ningún momento, también debido al ritmo febril de una política cada vez más "veloz" (y cada vez más basada en los términos electorales), hemos logrado experimentar dentro de este modelo correcciones significativas o formas realmente innovadoras, también por lo que atañe a la superación del carácter mono-sexuado y "biancocentrico" del partido.
Sin embargo, ahora no es posible postergar por lo menos el comienzo de una discusión seria. En gran parte del territorio nacional, el partido aparece en una seria dificultad: a menudo agobiado en su capacidad de proyección externa, de arraigo social, de ampliación de los consensos; a menudo turbado por divisiones, laceraciones, personalismos; a menudo, todavía, segmentado en compartimentos entre ellos no comunicantes. No está exenta de estas contradicciones ni siquiera la vida del partido en sus niveles nacionales y centrales. En este ámbito hay que plantear también el nudo de cómo hacer efectiva la participación del cuerpo del partido a la formación de las decisiones políticas. A un partido más vivo y participado, capaz sobre todo de extender sus propios enlaces sociales, no puede corresponder un funcionamiento que en los hechos reproponga formas de dirección basadas en el verticalismo. El único simple dato de un turn-over de afiliados ya endémico, que atañe a miles de compañeras y compañeros "perdidos" por la calle, amerita ser objeto de una reflexión orgánica y no adicional. Como también la singular contradicción entre el aumento de la corriente de simpatía hacia el partido -en particular de las jóvenes generaciones- y la reducción de los afiliados ocurrida en los últimos años.
Por lo tanto, sobre todo en esta fase en la cual las señales de deshielo social han crecido en modo exponencial hasta determinar el nacimiento del movimiento, tenemos la necesidad de redefinir nuestras capacidades organizativas y de dirección política unitaria en todos los niveles (desde la construcción del trabajo social, a la afiliación, a la difusión de Liberazione) dentro de un proceso indispensable de autoreforma del partido que aumente sus capacidades de atracción y agregación, empezando por los círculos, que representan la articulación fundamental a partir de la cual construir nuestra iniciativa política.
GRASSI, PEGOLO, BRACCI TORSI, CAPPELLONI, SACCHI, CASATI BRUNO, FAVARO, GHIGLIONE, GUAGLIARDI,MANGIANTI, SORINI, VALENTINI, ABBA', BANDINELLI, BELISARIO, BURGIO, CANCIANI, CANONICO, CAPACCI, CIMASCHI, COLOMBINI, CORRENTE, CRISTIANO, DE PAOLI, GAMBUTI, GIANNINI, GIAVAZZI, KIWAN, LEONI, LICHERI, LONGO, LUCINI, MACRI', MARCHIONI, MARCONI, MASELLA, MELIS, MONTECCHIANI, MORO, MULAS, NOVARI, OKROGLIC, ORTU, PACE, PATELLI, PETRUCCI, PINTUS, PUCCI ALDO, RICCIONI, SAVELLI, SCONCIAFORNI, SIMINI, SOBRINO, STERI, TEDDE, TORRESAN, VALLEISE, VERZEGNASSI.